8 de agosto de 2010

Unos meses en la utopía socialista


Guy Delisle
Pyongyang: A Journey in North Korea
(Pyongyang: un viaje por Corea del Norte)



Jonathan Cape, London, 2006
176 páginas.


Publicado inicialmente en francés en 2002.


Un estudio francés subcontrata la animación de una serie infantil (al parecer, una sonriente familia de osos) a unos estudios norcoreanos cuyo fin es la educación de las masas, pero ahora temporalmente dedicados a la captura de divisas, y Guy Delisle, animador québécois, es enviado tres meses a supervisar los trabajos al país más aislado de la Tierra. 'Pyongyang' es la narracción del viaje, de las anécdotas y de los aspectos de la sociedad norcoreana que pudo conocer el autor.


Los libros de viajes tienen particular interés cuanto más distinto es el país visitado a lo que ya conocemos. En este caso, no escribe sobre paisajes, tribus o costumbres exóticas, sino un vistazo a una sociedad delirante, centrada en el culto a la personalidad de un líder de apariencia ridícula, capaz de matar de hambre a millones de sus ciudadanos mientras juega una extraña partida en la que se apuestan misiles y cabezas nucleares y se pone ciego a coñac francés. En ese sentido, no decepciona: desde su llegada, en la que Delisle tiene que depositar unas flores ante la gigantesca estatua de Kim Il-Sung, se suceden escenas surrealistas de visitas a monumentos ridículos, vigilancia constante por la pareja de guía e intérprete, situaciones absurdas en el trabajo y un par de encuentros con la enrarecida comunidad diplomática y de ONGs. Siempre presente, el trasfondo de sufrimiento y privaciones del pueblo norcoreano, con el que el autor no tiene prácticamente ningún contacto, salvo preguntas mordaces al intérprete -"y éstos que están barriendo la autopista, ¿qué? ¿también voluntarios?"- y sus propias observaciones, casi siempre a través de la ventana del coche, del trabajo o del hotel.


La forma elegida por Guy Delisle para la narracción es todo un acierto: un comic que le da lugar a dibujar lo que más le llama la atención, a representar animados diálogos normalmente con otros occidentales, o a hacer un par de reflexiones en voz alta sobre lo que aprende sobre el país. Evita conscientemente las largas e indignadas peroratas que son de temer en cualquier obra sobre los peligros del "socialismo real", prefiriendo dejar que sus observaciones, y como mucho pequeños comentarios al margen, muestren al lector lo que cualquiera en su lugar podría ver. A partir de ahí, que cada cual saque sus propias conclusiones.


Presentación del traductor, el inefable Capitán Sin.

Nunca había leído nada de Guy Delisle, y su estilo al dibujar me encanta: viñetas sencillas, que encajan muy bien en un formato de novela gráfica, siguiendo un guión que consigue que no decaiga nunca el interés. Hay detalles preciosos, como la enorme tortuga que nada en la penumbra del acuario del comedor del hotel, y escenas muy divertidas, como la canción dedicada al intérprete, militar en la reserva, con la que se arrancan Guy y su amigo David cada vez que coinciden con él dentro de un coche:


Captain Sin
He's our hero
He's our power magnified.
Captain Sin!!

Por supuesto, el resultado final no dejará a nadie con buen sabor de boca: ese infierno de represión, de mentiras, esa sociedad en la que la mayor parte de la población está obligada a hacer tareas estériles -este comic contiene unos cuantos ejemplos- no puede ser el trasfondo de nada agradable. Pero gracias a esta excelente obra conozco mucho más de cómo es la vida allí, además de haber descubierto a un buen autor de comics.

2 comentarios:

Braar dijo...

Yo también lo he leído aunque en castellano y me encantó. La verdad, te puedes ir haciendo una idea de la vida corriente en Corea del Norte mediante anécdotas o actitudes que pueden ser tan descriptivas como párrafos enteros. De hecho, el libro me dio que pensar en que el comic podría ser un nuevo vehículo para expresar ideas más serias que aventuras de superhéroes. Hay otros precedentes como la investigación del 11S que en EEUU dio lugar a un comic contando la historia y la reconstrucción de los atentados siguiendo como "guión" el informe final del Congreso.
Un saludo

Luis dijo...

Destripa el "paraíso del proletariado" sin un solo discurso, ni arenga, ni soflama política. Simplemente a través de los pequeños detalles del día a día del dibujante llegas a ver lo que debe ser éso, y que 1984 es posible. De lo mejor que ha caído en mis manos en mucho tiempo.