21 de febrero de 2009

Arriba y abajo por el valle de la Fuenfría

Muy cerca de Cercedilla, en la provincia de Madrid, hay un pequeño y muy concurrido paraje lleno de senderos guiados, ideal para dar un paseo cuando no está el cerebro como para trabajarse una ruta. El de hoy es uno de los recorridos más básicos, subiendo al puerto por la ruta más directa: una calzada romana que comunicaba Segovia con el Sur Profundo, aunque un tanto estropeada desde los tiempos de Vespasiano (qué cosas tiene la wikipedia). La bajada, por la tranquila Carretera de la República, ideal para un día desapacible en las alturas con el suelo todavía cubierto de nieve helada.

Datos medidos con el GPS:

  • Distancia recorrida: 12,6 km
  • Tiempo en movimiento: 3h 07'
  • Tiempo parados: 1h 23'
Si hubiéramos estado armados de pinchos y demás aparejos, habríamos podido subir al Montón de Trigo; la prudencia nos hace postergar el objetivo para otra ocasión.

La ruta, esta vez dibujada en negro para que resalte sobre los colorines del mapa de "La Tienda Verde", el más recomendable para recorrer la Sierra de Guadarrama.

Un perfil modesto, 400 m. de desnivel, de rápido ascenso para entrar en calor y bajada tranquila para disfrutar del paseo sobre la nieve.

14 de febrero de 2009

Al Morezón por el Puerto de Candeleda

Tras semanas y semanas de lluvia y temporal, llega un fin de semana de sol: corriendo a Gredos. Una vez allí, una ruta ideal para disfrutar de la nieve y de las bonitas vistas: dejando el coche en la Plataforma [ruego a las santas autoridades: limiten la entrada de vehículos, por favor], subir por el absurdamente llamado "Prao Puerto" hasta el Puerto de Candeleda, extasiarse con el panorama de la Vera y del valle del Tajo, y seguir hasta el Refugio del Rey. Una pena que se refiera a Alfonso XIII, uno de los peores que este país tuvo que sufrir, y eso que hay donde elegir. Si por lo menos fuese en recuerdo de Sisebuto...

Desde ahí, la subida al Morezón es la parte más dura del recorrido, pero vale la pena. La vuelta se hace siguiendo la cuerda hacia el norte, hasta entroncar en Los Barrerones con la alegre romería que viene de la Laguna Grande.

Datos medidos con el GPS:

  • Distancia recorrida: 14,2 km
  • Tiempo en movimiento: 4h 24'
  • Tiempo parados: 2h 44'
Es muy importante el equipo para circular por laderas de nieve helada: unos buenos pinchos en las botas (crampones) y a correr. No sólo salvaremos el pellejo, sino podremos subir y bajar por donde nos plazca, aislados de las piedras y de la maleza por uno o dos metros de nieve.

Recorrido superpuesto al mapa. Como de costumbre, click para ampliar.
Nótese el caso omiso que hicimos a caminos, senderos y demás tentaciones del maligno.


El desnivel no es espectacular (600 m) pero 14 km por nieve dejan ciertas secuelas en huesos, músculos, articulaciones y alguna que otra víscera.

Perfil de la etapa

8 de febrero de 2009

Zoe Leonard. Fotografías.

Museo Reina Sofía. Del 3 de diciembre de 2008 al 16 de febrero de 2009. Web de la exposición.

Si alguna vez apareciese un lector asiduo de estas letras, pronto se daría cuenta de que las exposiciones de fotografía que frecuento suelen pertenecer a dos categorías: la primera consiste en retrospectivas de fotógrafos consagrados, muchas veces ya fallecidos, maestros que influyeron en generaciones enteras, que normalmente utilizan un lenguaje visual bastante accesible. Con eso quiero decir que son obras de gran fuerza, que logran transmitirnos el propósito de su creador sin ser necesario dominar referencias o idiomas ocultos al gran público. El peligro para el espectador es caer en la adoración imbécil del nombre famoso, sin juzgar por sí mismo el valor de la obra.

En el extremo contrario están las exposiciones de fotógrafos contemporáneos, nombres desconocidos que además suelen proceder del enrarecido mundo del arte, de las galerías, performances, bienales y crítica especializada (los de la lista anterior suelen haber triunfado en disciplinas como el fotoperiodismo, reportaje o moda). Su producción suele ser más difícil de interpretar para el profano, pues muchas veces usan referencias y símbolos desconocidos para quien no tenga una formación especializada. En este caso, el pobre profano se encuentra ante la imagen, gira la cabeza para ver si cambiando de orientación mejora la cosa, se rasca esa misma cabeza y pasa a la siguiente, hecho un mar de dudas. No siempre es algo negativo, pero hay casos que recuerdan la fábula del traje nuevo del emperador.

Por ejemplo: supongamos que entramos en una sala donde se exponen fotografías de nubes y ciudades tomadas desde la ventanilla de un avión, sin demasiados miramientos por la calidad; la mayoría de nosotros hemos hecho alguna parecida con nuestra cámara de bolsillo. ¿Qué conclusión podemos extraer? ¿Es algo trivial, o tan profundo que hacen falta conocimientos arcanos para interpretarlo? Los comentarios de las viejas que pululaban por las salas del Reina Sofía, para haberlos grabado.

Menos mal que, desde ese arranque incomprensible, las series de la neoyorquina Zoe Leonard se hacen más accesibles: las imágenes de árboles que revientan las barreras de hierro que los tienen confinados, o las reacciones de los niños ante la vitrina de los monos de un museo de ciencias naturales son metáforas potentes y sobre todo más claras. Luego llega una serie de imágenes de chicles pegados en la acera... ¿? y un grupo de fotografías de árboles cargados de frutas, pero sin hojas, en colores muy saturados: bellísimas.

Zoe Leonard. Analogue 1998-2007

Pero no es hasta la sala final, en la instalación Analogue 1998-2007, donde la exposición se redime. Gran cantidad de fotografías en grupos de varias decenas cada uno, documentando puestos en un mercadillo, tiendas cerradas en un barrio de Nueva York, comercios en el Tercer Mundo... imágenes cutres o naïfs pero que contrastan con la uniformidad de centro comercial que se ha impuesto en todas partes, y que dicen mucho más sobre la tienda y el comerciante que el logotipo adocenado y mil veces visto. El conjunto se vuelve complejo y muy rico tanto visualmente como semánticamente.
Esta última parte es la que ha salvado la visita, aunque no sé si decidirme a recomendarla...

1 de febrero de 2009

Vuelve a nevar

Y no veas cómo me alegro. Esta mañana parecía que el cielo nos estaba espolvoreando azúcar para que llegara Godzilla en plan golosón:

Madrid-Hortaliza, febrero de 2009

24 de enero de 2009

Walker Evans

Fundación Mapfre. Del 15 de enero al 22 de marzo de 2009.
Web de la exposición.


Hace ya muchos años, era yo tan pardillo como para hacerme socio del Círculo de Lectores. Cada uno o dos meses llegaba un catálogo a casa del que había que elegir uno o dos libros; pasadas las primeras compras, cada vez era más complicado encontrar algo que no hubiera leído toda la familia, que no fuera un bestseller de mierda o que no fuera vetado por alguna razón parecida por alguien de la casa (y eso que solamente éramos cuatro). A veces, había que arriesgarse y lanzarse a lo desconocido; así es como acabamos recibiendo "Elogiemos ahora hombres famosos" (Let us now praise famous men), una excepcional descripción de las condiciones de vida de los aparceros de Alabama en los años 30, escrito por James Agee y acompañado por una serie de fotografías de Walker Evans, unas imágenes difíciles de olvidar.

Al igual que Dorothea Lange y otros, Walker Evans fue uno de los fotógrafos encargados por la Farm Security Administration de documentar las condiciones de vida de la Norteamérica rural. Una de las iniciativas del New Deal de Roosevelt, que además de paliar los efectos de la Gran Depresión nos ha dejado un tesoro en imágenes. Hay que recordar que los encargos del gobierno federal USA pasan automáticamente al dominio público (véase por ejemplo la nota que acompaña al copyright de esta famosísima foto), en lugar de engordar mafias estilo SGAE, como se hace en lugares menos ilustrados con la cultura subvencionada.

Walker Evans, Negroes and shop front. Vicksburg, Mississippi.
Encargo de la Farm Security Administration y descargada de aquí

Pero vamos con la exposición de hoy: a pesar de que son las imágenes más conocidas de Walker Evans, no contiene muchas de "Elogiemos ahora...", sino que se trata más bien de un repaso por toda su larga carrera, desde sus primeros pinitos en el París de los años 20 hasta una serie de Polaroids de los 70. También, imágenes de los rascacielos de Nueva York, de unos pueblos perdidos de Pennsylvania, casas de Chicago (pura estética Jimmy Corrigan), o retratos de la gente en el metro de Nueva York. Desde luego, destaca la etapa en la FSA, muy apropiada para su estilo documental; el resto parece más irregular.

Al tratarse de fotografías de muy pequeño formato, recomiendo aparecer por la exposición cuando esté casi vacía. A las madres imbéciles que van con un bebé aullante sin ocurrírseles sacarlo hasta que se calme, les sugiero un centro comercial, donde además ponen música.

Se puede contemplar una colección de fotografías de Walker Evans en esta página del Metropolitan. En la Biblioteca del Congreso (USA, el nuestro no tiene una mierda) tienen como 660 fotos de Walker Evans, esta es la página de búsqueda.

Viñeta de la obra maestra "Jimmy Corrigan, the Smartest Kid on Earth", por Chris Ware