25 de julio de 2022

Veranos infernales: más, más largos, más intensos

[Actualización una vez concluido el verano: ahora los gráficos también incluyen agosto y septiembre. El artículo se publicó originalmente el 25 de julio. He dejado el texto original, añadiendo los comentarios en cursiva y entre corchetes]

Durante cuatro o cinco veranos me dediqué a apuntar el número de días que se superaban los 35ºC en la estación de medición del Retiro, en Madrid. A partir de esa temperatura la AEMET declara el primer nivel de alerta (amarillo), y todos podemos confirmar que son días de mierda, para estar siempre encerrado en un sótano o cualquier lugar con aire acondicionado: ¡a tope con esa calidad de vida de mierda! ¡haz deporte con tu videoconsola, porque de otra manera puedes morir!

Estamos en el año de gracia de 2022, batiendo todos los récords, con todo el oeste de España ardiendo por los cuatro costados, ola de calor continua, y todavía hay anormales de baba soltando "ej que en verano siempre ha hecho calor" y lindezas semejantes. En fin, ya que no se puede salir de casa, vamos a aprovechar el magnífico portal de datos abiertos de la AEMET (http://www.aemet.es/es/datos_abiertos/AEMET_OpenData) para automatizar un poco la recogida de datos y su representación, que con un par de scripts de Python vamos listos.

Ante ustedes, la evolución del número de días en que la máxima superó los 35ºC, 37ºC y 39ºC (más o menos los niveles de alerta):

Observatorio de Madrid-Retiro, 2000-2022. Click para ampliar el gráfico.

Lo que antes era una ola de calor, ahora es lo habitual. Vamos explorando barbaridades térmicas en una ciudad que no era ninguna delicia en verano (probablemente el observatorio esté en la zona más fresca de toda la ciudad), pero que se ha convertido en un infierno.

[46 días llegando a 35ºC, 25 de ellos a 37ºC o más. Todo el puto verano]

Veamos ahora una ciudad donde era rarísimo poder darte una vuelta por la noche sin llevar la rebequita a mano:

Observatorio de Ávila, 2000-2022. Click para ampliar el gráfico.

Aquí también cómo lo excepcional se convierte en regla, y eso que 2022 todavía no ha aportado todo lo que nos tiene preparado.

[En Ávila lo peor ya había pasado. No hubo tantos días de extremo calor como en esa semana aciaga de 2021 que culminó con la aniquilación de una sierra entera, pero lo excepcional se convirtió en norma]

Subamos al Noroeste, a la protegida capital del Bierzo:

Observatorio de Ponferrada, 2000-2022. Click para ampliar el gráfico.
 

Nunca fue un lugar muy fresco en verano, pero este 2022 se está cebando con la ciudad de mala manera. No es nada sorprendente que aparezcan los incendios por los cuatro puntos cardinales.

[En Ponferrada lo peor fue julio, llegando al récord absoluto de 42ºC viendo a los helicópteros de la lucha contra incendios cargar agua en el Sil a su paso por la ciudad. En total, 29 días a 35ºC o más]

Nota: cuando pase el verano, si alguna vez lo hace, actualizaré los gráficos con este 2022 que antes del final de julio ya destaca por el número de días de mierda.

El código fuente de los scripts de Python está en este repositorio de Github: 

https://github.com/miguelcardo/meteo






29 de agosto de 2021

El principio del fin

1. Perfil

Vista de Ávila hacia el sur, verano de 2015. Puedes hacer click en la foto para ampliar.

 

La sierra que sirve de fondo para la fotografía se llama Sierra de la Paramera. Su perfil (montaña aislada - valle - subida suave - macizo con tres picos que culmina en el Zapatero, luego cae abruptamente para suavizarse y mantener altitud constante hasta volver a bajar hacia el paso donde termina la sierra, el Puerto de Menga) es algo que todos los que nos hemos criado en la ciudad de Ávila o su comarca, el valle Amblés, tenemos muy bien grabado en la memoria. Es la imagen que nos da la bienvenida, que nos dice que estamos llegando a  casa, sea al salir de un túnel en el tren que viene de Madrid, o al abandonar la autovía A6 cuando llegamos desde el norte.

 

Como casi todas las cadenas montañosas del Sistema Central, su cara norte es mucho más suave que la sur. Ascender al Zapatero (2158 m) no es más que un largo paseo. Es una sierra bastante pelada, pobremente cubierta por pasto y unos pocos matorrales resistentes a la sequía, a las heladas y sobre todo a los herbívoros, víctima de siglos de ganadería extensiva. Cerca de la línea de pueblos (sobre los 1200 metros) empieza el encinar, y los sotos (chopos, sauces, fresnos) a la orilla de los ríos.

 

De escaso atractivo turístico, es ideal para pasear días enteros sin ver a nadie, subir en bici -desde la ciudad de Ávila, varios puertos a 20 km de distancia, rutas entre pueblos, más numerosas pistas ideales para la de montaña- y tratar de reconocer plantas y pájaros. También hay un castro celta más o menos conocido y los castillos de Villaviciosa y Aunqueospese, cuyo señor feudal se atrevió a desafiar al alcaide de Ávila aprovechando las guerras civiles de la Baja Edad Media. En aquella época, Ávila era un concejo que daba miedo.

 

El 14 de agosto de 2021 un coche se incendió en la carretera que cruza el puerto de Menga, el límite occidental de la Paramera. El incendio tardó una semana en ser controlado.

2. Planta

Mapa del área afectada por el incendio. Enlace al archivo original.


El mapa anterior está copiado de la web "Educación Forestal". Contiene una secuencia de imágenes de satélite y mapas en los que se puede contemplar la evolución del incendio. Calculan 22.000 hectáreas quemadas.

 

Aunque hubo que evacuar cuatro pueblos (Riofrío, Robledillo, Villaviciosa, Sotalvo) y el fuego estuvo a punto de entrar en las casas, no hubo víctimas. Ardieron unas mil hectáreas de bosque: los pocos pinares de la ladera norte y los encinares de cotas más bajas. Para la prensa "nacional", una noticia menor, una vez establecido que la Comunidad de Madrid estaba a salvo. El diario "El País" situaba el incendio en Gredos, qué más da.


Para comprender mejor la magnitud del incendio, midamos su extensión: un polígono irregular de unos 25 km de largo por 10 km de ancho, más un saliente de unos 7 km más. Dibujándolo en Google Maps, me salen 220 km2, lo cual equivale a las 22.000 hectáreas de Educación Forestal. Doy por buena la aproximación.

Aproximando el área afectada usando Google Maps


Superpongamos la figura sobre esa sierra tan cara para la prensa española, la de Madrid:

 
Lo que supondría un incendio así en el Guadarrama

Prácticamente toda la Sierra del Guadarrama sería destruida: despidámonos Cuerda Larga, Pedriza, la ladera sur del valle del Lozoya y la cabecera de Valsaín.


También nos lo podemos llevar a los Picos de Europa:



Superposición sobre los Picos de Europa


O al parque nacional de Aigües Tortes i Estany de Sant Maurici:

Superposición sobre Aigües Tortes


Creo que ya os podéis hacer una idea.


3. Alzado

Foto de David Castro, copiada de este tweet 


Cuando ya se sabía que la superficie destruida superaba las 20.000 hectáreas, el presidente de la Junta de Castilla y León, en una "excusatio non petita" de libro, la cifraba en 12.000 hectáreas.


La Diputación de Ávila no dispone ni de un solo parque comarcal de bomberos, lo cual significa que la provincia entera depende de los bomberos de la ciudad de Ávila. Lo justifican por su bajo presupuesto, pero, como dice este muy buen artículo de eldiario.es, la provincia de Soria, con menor presupuesto, tiene cinco parques comarcales.

 

La Diputación de Ávila sí dispone de un campo de golf, dicen que muy frecuentado por Esperanza Aguirre. La Diputación de Ávila lleva más de 30 años en manos del PP.


A pesar de esta consecuencia criminal de la combinación entre corrupción y desidia, fruto entre otras cosas de la increíble fidelidad del electorado, creo que hay razones para ser todavía más pesimista: el incendio comenzó mientras se batían los récords de temperaturas máxima y mínima más altas jamás registradas en el observatorio de Ávila (AEMET tarda un tiempo en hacerlos oficiales, hay que certificar bien las mediciones). Esto, tras un largo verano sin lluvia, una situación a la que ya nos hemos acostumbrado; si sumamos el viento, el campo es un auténtico polvorín que cualquier chispa va a prender.


Una semana después de la extinción del incendio, los ríos bajan negros de ceniza y los políticos empiezan a hablar de subvenciones y compensaciones económicas. Más de uno venderá las vacas y se comprará un piso en la ciudad para pasar la jubilación.


Esta es la cara que el calentamiento global muestra en la cuenca mediterránea, y cada año será peor que el anterior. Poner más medios ayudará a paliar la catástrofe, evitar víctimas, pero como hemos visto en California, Italia y Grecia, no se pueden hacer milagros. Este año el premio gordo ha caído en Ávila, habrá que ver quiénes son los siguientes agraciados. El gobierno de la nación, mientras tanto, propone gastar tres mil millones de euros en ampliar aeropuertos, mientras presiona a Bruselas para retrasar lo más posible los impuestos al combustible de aviación. La economía del país sigue basada en sectores (turismo de masas, fabricación de automóviles, construcción) que no solamente deberían reducirse si queremos minimizar los efectos del cambio climático, sino que se reducirán drásticamente queramos o no. Todavía somos un país rico, ya veremos en qué se gasta.


Hubo un tiempo en que el verano era mi estación preferida.


Quince segundos de vídeo bastan para ilustrar perfectamente el alcance de la devastación. Se puede ver aquí.



1 de enero de 2021

Lecturas en 2020

Por primera vez, a principios de 2020 decidí apuntar todo lo que iba leyendo. Hasta abrí una cuenta en Goodreads para ir preparando una lista de lecturas pendientes (acepto solicitudes de amistad y compañerismo). Luego llegó el confinamiento y todo se complicó; pasé la Semana Santa leyendo todo lo que tengo de Chris Ware, pues la enorme caja de "Building Stories" llevaba años en una estantería esperando un momento tan propicio. Y una cosa lleva a la otra, qué bueno es el tío.

Ha sido un buen año en cuanto a la lectura: tengo apuntados 61 libros de los que aproximadamente un sexto son comics. Creo que he leído mucho más que otros años, sobre todo porque he cancelado las suscripciones a revistas (la New Yorker trae cada semana un volumen de texto equivalente a una novela mediana, de calidad muy irregular) y no ha aparecido ninguna serie de televisión capaz de hacerme dejar el libro que tuviese entre manos.

Así al peso,

  • De los 61 libros, 37 me gustaron. Muy buena proporción.
  • 14 me cabrearon, asquearon o hicieron perder el tiempo
  • y 10 libros ni fu ni fa

La mejor novela, y la más larga, que leí en todo el 2020 fue La Regenta. Una relectura muy provechosa, porque la primera vez debió de ser a los 16 o 17 años y por aquel entonces no estaba yo del todo capacitado. También cayeron cuatro novelas de Galdós, empieza uno por eso del centenario y pronto resulta difícil encontrar algo mejor para pasar el rato.

También tuve la gran suerte de descubrir grandes autores: Cristina Morales, Sebastian Haffner, Elena Ferrante, Antonio Soler, Laurent Binet y sobre todo Israel Yehoshua Singer. Como placer culpable que me hacía leer novelas en modo compulsivo, Pierre Lemaitre. 

Nada como las excursiones en bici a un aeropuerto desierto para ilustrar un año tan raro.

El libro que más me cabreó durante todo el año fue Kaputt, de Curzio Malaparte. Como si destilasen lo peor de Jotdown en formato libro de memorias. Tampoco me hizo ninguna gracia la basura pseudohistórica de Henry Kamen Spain's road to empire; en el capítulo libros de historia, para mí una agradable fuente de entretenimiento, me quedo con Streams of gold, rivers of blood de Anthony Kaldellis, una crónica del Imperio Bizantino en los tiempos más bulgaróctonos. El podcast The History of Byzantium me acompañó durante buena parte del encierro, y había que profundizar.

En cuanto a la nacionalidad de los autores, para mí es un alivio que solamente 17 procedan de Anglosajonia, frente a 16 españoles e hispanoamericanos y 14 franceses. Alivio porque la hegemonía de la industria cultural anglosajona a veces resulta asfixiante, como puede comprobar cualquiera que asome la nariz por el twitter hispánico y sus traducciones literales inconscientes.

Necesito empezar 2021 con algo bueno: nada mejor que empezar una novelita de la serie Mundodisco.

27 de diciembre de 2020

El año de la peste

Lista en orden más o menos cronológico de los grandes aciertos de nuestros gobernantes, líderes, pueblo soberano, etc. durante este año inolvidable. Dedico mucha atención a Madrid, pero es que vivo allí y también es donde el delirio ha llegado a niveles máximos.

  1. Pecado original: minimizar riesgos, exportar material médico, ignorar lo que estaba pasando en China o en Italia, o las medidas que se estaban tomando en Alemania.
  2. “Es como una gripe, y además sólo afecta a la población con enfermedades preexistentes”.
  3. Divulgadores científicos predicando que las mascarillas son contraproducentes.
  4. La máxima autoridad en España como director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, predicando que las mascarillas son contraproducentes.
  5. Las famosísimas imágenes de Lorenzo Milá sin mascarilla comentando risueño los primeros confinamientos en el norte de Italia.
  6. Saqueo de material médico en los hospitales, frecuentemente por personal sanitario.
  7. Centralización de las pruebas PCR en un único laboratorio en toda España (casualidad de casualidades, en Madrid).
  8. No desconvocar las procesiones del 8-M.
  9. Echar la culpa de todo a las procesiones del 8-M.
  10. Autodestrucción del medio “La Marea” con la campaña de desinformación protagonizada por un tal Miguel Lacambra.
  11. Esperar hasta el último minuto para cancelar los festejos populares: Fallas y Semana Santa. Las cofradías demostraron tener bastante más cerebro que los alcaldes.
  12. Millonada extraordinaria en publicidad institucional “Este virus lo paramos unidos”


  13. Las residencias de ancianos de la Comunidad de Madrid y Catalunya.
  14. Esas monjitas que salieron corriendo de la residencia abandonando a los ancianos moribundos a su cargo.
  15. Falta de equipos de protección médicos. Centralización por decreto en el Ministerio de Sanidad, que no tenía capacidad para establecer una cadena de suministro a partir de cero.
  16. Encargos de material médico a lo sálvese quien pueda; los aviones perdidos de Ayuso y las mascarillas falsas.
  17. La histeria con los respiradores (que los llamasen “ventiladores” ya decía de dónde venía la cosa).
  18. La histeria con el material médico hecho con una impresora casera 3-D.
  19. Decretar confinamiento dando tiempo para que todo cristo extendiera la enfermedad por toda España (ya habían visto lo que pasó en Italia).
  20. La fuga del Rey de España y de las Yndias una vez hechas públicas sus hazañas económicas, aprovechando la declaración del Estado de Alarma y del comienzo del confinamiento.
  21. Confinamiento innecesariamente duro, sin poder asomar la cabeza fuera de casa. 
  22. Mismas reglas de confinamiento para todo el país, independientemente de la incidencia de la enfermedad.
  23. Permitir pasear al perro pero no a los niños.
  24. Multa por ir a comprar el pan a dos km de su casa mientras Aznar y señora se paseaban por la Costa del Sol a 500 km de la suya.
  25. Menú escolar a base de Telepizza.
  26. El Palacio de Hielo, barrio de Canillas, distrito de Hortaleza, Madrid.


  27. Esas conferencias de prensa con altos mandos del Ejército contando a todo el país que se había detenido a un peligroso delincuente con los diez kilos de naranjas producto de sus fechorías.
  28. Los paracaidistas fumigando un pueblo de Toledo porque un periodista de allí preguntó a la ministra Margarita Robles en una rueda de prensa.
  29. Los bailecitos en el hospital de campaña en el IFEMA de Madrid.
  30. Los sobrecostes en todo lo que supuso ese hospital de campaña, todo a base de contratos sin concurso público.
  31. Las caceroladas en los barrios pijos.
  32. La manifestación de los cayetanos en el barrio de Salamanca de Madrid.
  33. El monumento a las víctimas con bombona de butano incluida en Cibeles.
  34. La escultura "A los héroes del Covid" en la sede de la Comunidad de Madrid. Era de 1995. Acabó escondida en el hueco de una escalera.
  35. El anónimo y ocultista comité de expertos para la desescalada.
  36. La pésima recogida y publicación de datos de la incidencia de la pandemia, con la excepción de un par de Comunidades Autónomas. Trucos para retrasar y ofuscar las malas noticias.
  37. La dejación de responsabilidad del Estado central en la recogida y publicación de datos.
  38. No publicar unos criterios claros de desescalada y abrirlo todo de golpe.
  39. Los aplausos al primer avión lleno de turistas que aterrizó en Mallorca.
  40. Salvemos la hostelería.
  41. Salvemos la cultura.
  42. Precintar los bancos del parque pero mantener abiertos los bares.
  43. Negacionismo importado de Trumpistán y difundido por Whatsapp.
  44. Salvemos la temporada turística.
  45. Nulo reforzamiento del transporte público.
  46. El consejero de transportes de la Comunidad de Madrid inaugurando un dispensador de gel hidroalcohólico en una estación de metro.
  47. Cierre masivo de centros de salud durante el verano.
  48. Despido de personal sanitario en la Comunidad de Madrid.
  49. No exigencia de tests o cuarentenas en los aeropuertos de llegada.
  50. El permiso a los bares para ocupar todo el espacio público con terrazas, además gratis.
  51. El baile de horarios del “ocio nocturno” porque el virus sólo es infeccioso a partir de la una o de las dos.
  52. No implementación de los planes de rastreo de contagios (Madrid y Catalunya otra vez en cabeza, no contrataron rastreadores).
  53. Procès independentista madrileño tratando de joderlo todo.
  54. Ayuso incumpliendo los acuerdos a las dos horas de firmarlos. El que firmó con Castilla La Mancha y Castilla y León fue espectacular.
  55. La feroz oposición de Ángel Gabilondo.
  56. El gobierno central lavándose las manos ante el incumplimiento de los acuerdos.
  57. El “hospital de pandemias” Isabel Zendal.
  58. Los confinamientos por “zonas básicas de salud” desconocidas por los ciudadanos.
  59. Los bwanas haciendo en público lo que está prohibido para la población general. Ejemplo: la fiesta de “El Español” en el Casino de Madrid.
  60. Que el ministro de Sanidad no dimitiera por lo anterior.
  61. Hay que salvar la Navidad.
  62. La bandera de España como decoración navideña.
  63. Conciertos de Raphael en un espacio cerrado con 5000 espectadores.
  64. Mantener las fronteras abiertas ante la mutación descubierta en Inglaterra, cuando casi toda Europa las había cerrado. Anunciar el cierre solamente ante la presión portuguesa.

    En 2021 habrá más. Como víctima del Plan E tiemblo al pensar en cómo repartirán o emplearán los fondos europeos de recuperación.

    Por otro lado, millones de españoles cumplieron con su deber moral de usar el sentido común, hacer caso a las autoridades aunque hubiera serias dudas sobre su competencia, hacer la vida más fácil a vecinos, compañeros de trabajo, clientes; no propagar bulos ni convertirse en repetidores acríticos de las mierdas que soltase su partido político preferido. Hubo verdaderos héroes, sobre todo entre el personal sanitario. También recuerdo ese bar de carretera que dejó comida y bebida para que se sirvieran los camioneros que mantuvieron nuestras despensas llenas durante los días más negros. Hubo administraciones que estuvieron a la altura, como por ejemplo Asturias haciendo rastreos antes de que llegase la primera hora, o la comunicación de datos de Castilla y León, o la Unión Europea asegurando una financiación, adquisición y reparto coordinados de las vacunas.
    Gracias a todos ellos no nos hemos ido todos al carajo.

Veranos infernales: 2020

Viendo el campo lleno de escarcha y el riachuelo helado parece como si estuviera hablando de otro planeta, pero 2020 también fue un mal año en cuanto a la calorina, sobre todo el mes de julio: 20 días superando los 35ºC, temperatura a la que empiezan los niveles de alerta de la AEMET, es como para preocuparse.

Qué miedo da todo esto.


1 de enero de 2020

El cine en 2019


Continúa la serie comenzada en 2012 y proseguida en 2013, 2014 y en 2015 y en 2016, 2017. 2018. Creo que ya vamos teniendo suficientes mediciones como para vislumbrar una tendencia: más o menos la mitad de las películas me gustan, y la otra mitad no. Este año la cosa ha estado floja (40%-60%) pero dentro de lo normal. Por un lado, filtro obras y géneros que sé que no me van a gustar, por lo que el capítulo de "Horrendas" no queda demasiado lleno; por otro lado, la edad y retirada paulatina de una vida social que se pueda llamar así hace que me pierda muchas cosas. Twitter sólo sirve para que los fans hagan ruido. No hagan caso a los fans.


Vamos con la lista:
Buenas: terminé muy contento después de ver la película.
  • Brexit: The incivil war (Toby Haynes)
  • Der Hauptmann (Robert Schwentke)
  • Vice (Adam McKay) [la biografía de Cheney]
  • The Ballad of Buster Scruggs (Coen bros)
  • Once upon a time… in Hollywood (Quentin Tarantino)
  • I, Tonya (Craig Gillespie)
  • Parasite (Joon-ho Bong)

Decentes: me meto en la historia, llega a interesarme pero no salgo entusiasmado. Eso sí, pasé un buen rato y no tuve la impresión de haber perdido el tiempo.
  • They shall not grow old (Peter Jackson)
  • Who we are now (Matthew Newton)
  • The old man & the gun (David Lowery)
  • Colette (Wash Westmoreland)
  • Hevi reissu/Heavy Trip (Juuso Laatio, Jukka Vidgren)
  • The bookshop (Isabel Coixet)
  • White boy Rick (Yann Demange)
  • What they had (Elizabeth Chomko)
  • The inventor. Out for blood in Silicon Valley (Alex Gibney)
  • Green Book (Peter Farrelly)
  • Shoplifters (Hirokazu Koreeda)
  • Roma (Alfonso Cuarón)
  • Widows (Steve McQueen)
  • Can you ever forgive me? (Marielle Heller)
  • The Hummingbird Project (Kim Nguyen)
  • Tully (Jason Reitman)
  • Sorry we missed you (Ken Loach)
  • The Irishman (Martin Scorsese)
  • El reino (Rodrigo Sorogoyen)
  • Joker (Todd Phillips)

Flojas: pasé un rato entretenido, como mucho, pero habría sido mejor dedicarme a cazar piojos o a sacar brillo a la plata.
  • Fahrenheit 11/9 (Michael Moore)
  • Blindspotting (Carlos López Estrada)
  • Galveston (Mélanie Laurent)
  • Support the girls (Andrew Bujalski)
  • Leaving Neverland (Dan Reed)
  • King of thieves (James Marsh)
  • Bohemian Rhapsody (Bryan Singer)
  • The Mule (Clint Eastwood)
  • The Last Race (Michael Dweck)
  • The Sisters brothers (Jacques Audiard)
  • Blaze (Ethan Hawke)
  • Stan & Ollie (Jon S. Baird)
  • Transformer (Michael del Monte)
  • Little Woods (Nia da Costa)
  • Ash is purest white (Zhangke Jia)
  • Styx (Wolfgang Fischer)
  • Dolor y gloria (Pedro Almodóvar)
  • The Art of Self-Defense (Riley Stearns)
  • Toy Story 4 (Josh Cooley)
  • Echo in the Canyon (Andrew Slater), documental
  • The third wife (Ash Mayfair)
  • Bikram: Yogi, guru, predator (Eva Orner)
  • Transit (Christian Petzold)
  • Divide and conquer: The story of Roger Ailes (Alexis Bloom)

Horrendas: total y absoluta pérdida de tiempo. Vaya mierdas. Me cago en todo lo que se menea y en el tarugo que recomendó semejante cosa.
  • Black Mirror Bandersnatch (Charlie Brooker)
  • Mandy (Panos Cosmatos)
  • Fahrenheit 451 (Ramin Bahrani)
  • Campeones (Javier Fesser)
  • The hate U give (George Tillman Jr)
  • Holiday (Isabella Eklöf) 
  • Black 47 (Lance Daly)
  • Relaxer (Joel Potrykus) 
  • Midsommar (Ari Aster)
  • The Brink (Alison Klayman)
  • Sweet Country (Warwick Thornton)
  • The Souvenir (Joanna Hogg) 
  • Entre dos aguas (Isaki Lacuesta)
  • Todos lo saben (Ashgar Farhadi) 


15 de septiembre de 2019

Veranos infernales

Hubo un tiempo en que el verano era mi estación favorita, y no sólo por las vacaciones: ir por la vida despreocupadamente en camiseta y pantalón corto, paseando por la sombra, días larguísimos en los que había tiempo para todo, la ausencia de la ciudad de ese 20% de gente más petarda...
Ya no.
Ahora el verano supone no poder salir al campo, sufrir cada vez que se sale a la calle, dificultades para dormir, y una rutina férrea de abrir y cerrar ventanas para retrasar, que no evitar, la entrada de La Flama.

Hace unos pocos años empecé a apuntar los días verdaderamente infernales, que para mí son los que superan los 36 grados, medidos en el observatorio del parque del Retiro o en el del aeropuerto de Barajas, ya que vivo más o menos a mitad de camino entre los dos. Algo así como el Diario del año de la peste, pero aplicado al calentamiento global.

Como ya van cuatro veranos, el gráfico empieza a quedar presentable:

Número de días con temperatura máxima igual o superior a los 36º en Madrid

Aunque este verano empezó fatal, con un mes de julio que hacía recomendable mudarse al interior de Finlandia, con incendios terribles cada fin de semana y una sequía de las de subirlo todo al Ford T y emigrar a California, la clemencia demostrada por agosto y septiembre lo compensó con creces. 2018, el año primero de las nieves y después de las lluvias, fue también un verano casi perfecto.

Miedo me da lo que vendrá. Seguiremos informando por aquí.

12 de enero de 2019

El cine en 2018

Continúa el ejercicio de clasificación resumen y sin justificar de las películas vistas durante el año, con una selección cada vez más errática. Entradas anteriores:  2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017. En 2018 fui capaz de aguantar 60 películas, casi el doble que el año anterior, situándome en el promedio general: salgo más o menos a una por semana, no está mal. Y este año, sorpresa, me gustaron más de la mitad.


Y la lista con las categorías habituales:


Buenas: terminé muy contento después de ver la película.
- Three billboards outside Ebbing, Missouri (Martin McDonagh)
- Wonderstruck (Todd Haynes) 
- Isle of dogs (Wes Anderson) 
- Thoroughbreds (Cory Finley)

Decentes: me meto en la historia, llega a interesarme pero no salgo entusiasmado. Eso sí, pasé un buen rato y no tuve la impresión de haber perdido el tiempo.
- Logan (James Mangold)
- The Big Sick (Michael Showalter)
- The red turtle (Michael Dudok de Wit)
- Logan Lucky (Steven Soderbergh)                 
- Good Time (Josh and Benny Safdie)
- Okja (Bong Joon-ho)
- The Florida Project (Sean Baker)
- Last flag flying (Richard Linklater)
- Suburbicon (George Clooney)
- The Unknown Girl/La fille inconnue (Dardenne bros)
- Marjorie Prime (Michael Almereyda)
- American Made (Doug Liman)
- After the storm (Hirozaku Koreeda)
- The death of Stalin (Armando Ianucci)
- The killing of a sacred deer (Yorgos Lanthimos)
- Una mujer fantástica (Sebastián Lelio)
- I Don't Feel at Home in This World Anymore (Macon Blair)
- The Post (Steven Spielberg)
- Quo vado (Gennaro Nunziante)
- Lady Bird (Greta Gerwig)
- Molly’s Game (Aaron Sorkin)
- Phantom Thread (Paul Thomas Anderson)
- The insult (Ziad Doueiri)
- Ready Player One (Steven Spielberg)
- A quiet place (John Krasinski)
- Lean on Pete (Andrew Haigh)
- Sorry to bother you (Boots Riley)
- The Scientology Movie (Louis Theroux)
- A crooked somebody (Trevor White)
- Thunder Road (Jim Cummings)
- BlacKkKlansman (Spike Lee)

Flojas: pasé un rato entretenido, como mucho, pero habría sido mejor dedicarme a cazar piojos o a sacar brillo a la plata.
- Dunkirk (Christopher Nolan)
- Thelma (Joachim Trier)
- The Square (Ruben Östlund)
- The Meyerovwtz Stories (Noah Baumbach)
- The shape of water (Guillermo del Toro)
- The Founder (John Lee Hancock)
Early Man (Aardman Animations, Nick Park)
- Black Panther (Ryan Coogler)
- Happy end (Michael Haneke)
- Gemini (Aaron Katz) 
- You were never really here (Lynne Ramsay)
- First Reformed (Paul Schrader)
- Incredibles 2 (Brad Bird)
- Never goin’ back (Augustine Frizzell)

Horrendas: total y absoluta pérdida de tiempo. Vaya mierdas. Me cago en todo lo que se menea y en el tarugo que recomendó semejante cosa.
- The Beguiled (Sofia Coppola)
- Baby Driver (Edgar Wright)
- Fe de etarras (Borja Cobeaga)
- Murder on the Orient Express (Kenneth Branagh)
- Atomic Blonde (David Leitch)
- Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve)
- In guerra per amore (Pif)
- Paddington 2 (Paul King)
- Zama (Lucrecia Martel)
- Crazy Rich Asians (Jon M. Chu)
- We the animals (Jeremiah Zagar)

16 de junio de 2018

Ascensión al Calvitero

El pico Calvitero, la cumbre que domina el macizo occidental de Gredos, está en el límite entre las provincias de Ávila, Cáceres y Salamanca. Está separado del resto de la cordillera por el puerto de Tornavacas y el valle del río Aravalle. Por esa zona del mundo saben nombrar a los ríos: del Calvitero nace el río "Cuerpo de Hombre", que tras rodear Béjar discurre hacia el oeste hasta desembocar en el Alagón.

El Calvitero es una presencia constante para todo el que haya pasado por Barco de Ávila, Béjar o por el NE de Extremadura (valle del Jerte, Hervás). Y ¿quién no busca subirse a todas las alturas que ve frecuentemente?.

La ruta más directa parte del aparcamiento al final de una carreterita, retorcida cual justificación de político corrupto, que sube desde el precioso pueblo de Candelario. El punto de partida está a buena altitud, por lo que el desnivel acumulado de la ruta es tratable, unos 930 metros, aunque casi todo el desnivel se sube nada más empezar, a lo burro y sin anestesia. Una vez arriba, se trata de recorrer la cuerda, subiendo a los distintos picos del macizo: la Ceja del Calvitero y la Torre del Calvitero.

Recorrer los casi 15 km nos llevó seis horas. 
La ruta, con lo más duro justo al principio.

 En este año loco de 2018, a mediados de junio todavía queda cantidad de nieve allá arriba.


3 de mayo de 2018

Anatomía de un microondas

Tras unos veinte largos años de fieles servicios, pues calculo que entró en posesión de mi familia a finales de los 90, este horno microondas Samsung entregó su alma a Dios, y su cuerpo... a mis torpes manos. Documento aquí el proceso de su autopsia para las generaciones venideras.
Nota de la propiedad: el hule de la mesa de la cocina estaba impoluto antes de que empezase a meter caña al destornillador. Ojo.

1. Aspecto exterior del protagonista, nacido en la Gran Bretaña y dotado de un manual de instrucciones de verdad y de tamaño folio. Los lujos de antaño, oigan.



2. Una vez retirada la carcasa, las entretelas quedan a la vista. Hay sitio de sobra para trabajar y todo está unido mediante tornillos y conectado por fastón-espadín: eminentemente reparable. Ya podía venir todo así.
 El bus de instrucciones de un aparato puramente analógico

3. Empiezan saliendo los componentes más gordos y valiosos. Primero, el único circuito impreso, que contiene dos fusibles y tiene toda la pinta de estar ahí para regular lo que nos manda la compañía eléctrica. O para arrancar los motores síncronos, que todo puede ser.


Luego, estos tres kilos y medio de transformador. Tuve que usar la báscula del baño para pesarlo. No dice el voltaje de salida, pero según el internet un valor típico son 2200 V, así que cuidadín amigos. He tropezado con un tutorial para construirse un aparato de soldadura a partir del transformador de un microondas, así que corriendo al punto limpio antes de que me entren tentaciones.

La protuberancia roja en el cable (une la salida del transformador con el condensador que viene a continuación) es un fusible soldado, supongo porque si algo va mal en ese cable será mejor pensar despacito lo que estamos haciendo.


El enorme pedazo de condensador entre transformador y magnetrón:

Lo que da sentido a todo esto se llama Magnetrón. Cuando era supervillano, Magnetrón se dedicaba a dar de tortas a Supermán, pero le convencieron para dedicarse a calentar desayunos y sopas de sobre generando ondas de 2.54 GHz. Ese tipo de ondas se empezaron a usar cuando el radar hacía sus primeros pinitos, allá en los años 30, cuando todo cristo buscaba la paz armándose hasta los dientes. Como su longitud de onda, de unos pocos centímetros, era mucho menor que lo que estaban acostumbrados a manejar, pues se quedaron con "microondas" y así hasta hoy.

Otra vista del aparato mostrando la guía de ondas que apunta a la cavidad donde calentábamos las sobras para la cena:

4. Pasemos ahora a mostrar los aparejos de regulación ambiental, verbigracia la bombilla y el ventilador, alojados cada uno en su carcasa de plástico:


Vista trasera del ventilador. Del extraño motor que lo mueve hablaremos más adelante: 

 5. Ahora vamos a extraer el circuito de control. Una de las grandes ventajas de este cacharro, y el motivo por el que nunca entenderé que existan hornos microondas con teclados de mil funciones, es que le bastan dos mandos: potencia y temporizador. Aquí veremos qué hay detrás de ellas.
Detrás de la rueda del mando de potencia (la de arriba) hay un relé (la caja negra de la foto bajo estas líneas) con el que no está conectada. Al moverla, unos engranajes de plástico actúan sobre la caja sobre la que también actúa el mando del temporizador, que en la foto de abajo aparece detrás de la campanilla y conteniendo lo que tiene toda la pinta de ser un motor eléctrico.

 

 El cajetín de control, sus entradas y salidas. Como todos los componentes, hecho en Corea.

Aquí, lo más interesante: cómo hacer por cuatro duros un controlador que por un lado regula la potencia (probablemente el engranaje de la tapa, controlado por el mando superior, controlaba qué porcentaje de tiempo se activa el relé que da paso a la alimentación de Mr. Magnetrón) y por el otro el tiempo - no olvidemos que el temporizador no sigue una escala lineal, lo que al principio es un minuto al otro lado de la escala son diez.
Probablemente la carbonilla alrededor del mando del temporizador tuvo mucho que ver con la caída en desgracia de nuestro microondas.
Relojería fina, amigos:
También podemos considerar mecanismo de control al seguro que previene el encendido del microondas (¡con estallido de globos oculares! ¡diversión!) si la puerta no está bien cerrada. Este dispone de tres pulsadores. Basta con que uno no esté cerrado para que el aparato no se encienda: hay que proponérselo para hacer el animal.


6. Para terminar, un vistazo a los tres motores que mueven todo este tinglado.
Empezamos con el del temporizador, un motorcete síncrono de lo más sencillo. El rotor no es más que un imán permanente.

El del plato giratorio, que parecía tan sencillo por fuera (50Hz de entrada, 5 rpm) recurre a un desmultiplicador mecánico para bajar la velocidad a unas revoluciones compatibles con el cuenco de sopa.

Una vez apartados los engranajes, nos queda otro motor síncrono de imán permanente, muy parecido al del temporizador.

El más extraño es el del ventilador, que parece un híbrido entre transformador y motor eléctrico. Extraño sobre todo para mí, que mi único contacto con los motores fueron un par de temas de una asignatura bastante maría (Electrotecnia), explicada a partir de un incunable medieval y por supuesto tan teórica como los principios de la Escolástica. Se trata de un motor con espira de arranque, barato y duradero. Como tiene dos polos y la frecuencia de la red es de 50 Hz, 3000 rpm que tenía nuestro ventilador.
Lo mejor es el nombre del rotor: ¡jaula de ardilla!

Lo más asombroso es que por cuatro duros miserables podamos tener un cacharro funcionando durante años sin quejarse una sola vez. Ya veremos cómo se porta ese sustituto que ha aparecido en su lugar.













29 de marzo de 2018

La Serrota desde Pradosegar

La Serrota es esa montaña redondita y casi siempre cubierta de nieve que si miras hacia el sur desde Ávila aparece cerrando el valle Amblés por el extremo oeste. Algo así como el monte Fuji de los abulenses. Está separada de las sierras próximas por los puertos de Menga y Villatoro (éste último es un punto estratégico: el camino desde Castilla la Vieja hacia Extremadura), y presenta la máxima altitud de la provincia fuera de Gredos, unos muy respetables 2294 metros. Además de alegrar las vistas, también nos regala el río Adaja, que aunque no suele estar muy sobrado de agua es el que nos ha tocado.

Vista del valle Amblés desde el lienzo sur de la muralla.
La Serrota está a la derecha de la torre de Santiago, cerrando el valle por el oeste.

Sirva esta introducción geográfico-nacionalista para justificar por qué hay que subir la Serrota. También, porque es una bonita caminata y porque desde la cumbre se ve toda la provincia salvo lo que queda al sur de Gredos, y se divisa tanto el Guadarrama al Este como la Sierra de Francia al oeste - no hay como una montaña alta y aislada para verlo todo.
 Mirando hacia el sur desde la cumbre: nubes acumulándose sobre Gredos e invadiendo la plácida provincia por el Puerto del Pico.

Esta ruta parte del "barrio de arriba" de Pradosegar. Un nombre precioso, que compite con el pueblo que está al otro lado de la carretera nacional: Amavida. Debe de ser una comarca de poetas.

La ascensión no presenta ninguna dificultad, todo es suave y sencillo. Pero esos 1040 metros de desnivel pesan lo suyo. En invierno unos crampones serán muy útiles.

El recorrido. Obsérvesen los desesperados zig-zags de la interminable subida.

Perfil de la etapa: subida - paseo por la cumbre - bajada.
Tardamos unas 7 horas en recorrer los 16 km, incluyendo unas 2 horas de parada.