1 de julio de 2008

Bombilla de bajo consumo

Esto que vemos aquí es el "balasto electrónico" de una bombilla, construida retorciendo un tubo fluorescente y embutiéndolo en un casquillo (tendría su mérito hacerlo así). Hace dos cosas: aumenta el voltaje de entrada, y, sobre todo, multiplica la frecuencia de la corriente alterna, típicamente hasta los 10.000 Hz, eliminando el parpadeo de los tubos fluorescentes y colocando a la bombilla en una zona tensión/frecuencia de mucho mayor rendimiento luminoso, debido a las propiedades de ionización del gas.

También limita la corriente, por eso de impedir la rápida autodestrucción del aparato.

Balasto electrónico de una lámpara de unos 13 w, de marca blanca de supermercado y probablemente fabricada por minuciosos artesanos orientales. Los cables blancos estaban soldados al casquillo, y los alambres que salen a la derecha son los electrodos de los tubos.

El resto de piezas de tan útil aparato terminaron dibujando bonitas sombras.

29 de junio de 2008

Un día con los grandes maestros

No sólo de Photoespaña vive el hombre. Es posible que las mejores exposiciones de fotografía durante este mes de Junio que termina hayan sido dos que ni siquiera estaban incluidas en el festival; mejor no preguntar demasiado, que por el mundo feliz del arte, museos, fundaciones y galerías suelen circular muy malos rollos.


Henri Cartier-Bresson. Fotógrafo.
Fundación "la Caixa". Antiguo Hospital de Santa María la Rica, Alcalá de Henares. Del 29 de mayo al 29 de junio de 2008.

Qué voy a decir aquí del padre del fotoperiodismo, del maestro del instante decisivo, del maestro de la composición precisa, capaz de narrar una aventura en un fotograma. Ver una exposición suya trae pocas sorpresas, pues la mayor parte de sus fotografías ya las hemos encontrado en revistas y libros, pero tener la oportunidad de pasar un par de horas mirando tranquilamente las 130 imágenes de la muestra, una buena recopilación de sus muchos años de fotógrafo, siempre será de agradecer.

Un detalle impresionante: salvo un par de excepciones, las fotografías de Cartier-Bresson muestran el borde del negativo, lo que indica que no ha sido necesario corregir el encuadre recortando la imagen. Teniendo en cuenta el género, fotografía normalmente callejera con sujetos en movimiento, y la calidad del resultado, unas composiciones insuperables, resulta doblemente meritorio.

Acompaño la entrada con mi foto preferida, aunque tras ver tantas memorables, tendré que buscar un buen libro, lo más completo posible.

Derrière la gare Saint-Lazare, París, 1932

Tras un corto viaje en cercanías, nada más salir de la estación de Atocha me encuentro con esto:

Edward Steichen. Una epopeya fotográfica.
Museo Reina Sofía. Del 25 de junio al 22 de septiembre de 2008.

La profecía enunciada al final de mi reseña del libro "Steichen. Una vida dedicada a la fotografía" se ha cumplido. Uno de los museos más importantes de Madrid acoge una gran retrospectiva, que ya ha recorrido otros museos europeos y terminará en Nueva York. 
Se trata de una exposición muy ambiciosa, con gran cantidad de material, en gran parte único, pues en la primera etapa Steichen, siempre dado a la experimentación técnica, a menudo utilizaba técnicas no reproducibles -positivando directamente sobre papel de acuarela untado con emulsión fotosensible, por ejemplo.

La muestra hace un recorrido muy completo por la obra de Steichen, muy similar al que leí hace pocos meses en este libro, por lo que encontré pocas sorpresas. Pero poder comprobar personalmente la magia de los paisajes a la luz de la luna, la fuerza del retrato de JP Morgan, o la belleza de Greta Garbo es un motivo más que suficiente para dedicarle unas horas. Dedica más espacio que el libro a la fotografía comercial, algo de agradecer tratándose de un fotógrafo que ponía tanto empeño en sus trabajos artísticos como en los alimenticios: moda, publicidad.

Una cosa muy difícil de reflejar en un libro pero muy bien representada en el museo es la faceta de Steichen como organizador de exposiciones: propaganda bélica durante la Segunda Guerra Mundial, y la famosa "The Family of Man", en la que la obra de arte era casi más el continente que el contenido.

Carl Sandburg and his wife, Lillian (Steichen -hermana del fotógrafo) Sandburg. Como retrato de una pareja, insuperable.


21 de junio de 2008

Una tarde mirando fotos

Photoespaña 2008. Web de la muestra.

Viernes, cuatro de la tarde. Liquido el trabajo, cierro el ordenador, y salgo de casa buscando sustituir ciertas secuencias de tráfico que inundan mi cabeza, llenándola con cualquier otra cosa. Entro en el metro, y aparezco en una exposición:

Lugares comprometidos. Topografía y actualidad
Museo colecciones ICO. Del 4 de junio al 24 de agosto de 2008.

Varios artistas actuales (todas las obras son de la última década), unas pocas obras de cada uno, en teoría relacionadas por su representación del paisaje y de los "lugares". Pronto renuncio a encontrar un hilo conductor o una narrativa común, pero planteándolo como una colección un tanto arbitraria de obras muy recientes, se puede disfrutar. Hay de todo: fotomontajes de espacios apocalípticos, torres de hormigón en grandes explanadas desoladas y grises (Beate Gütschow); enormes mosaicos de imágenes de pistas de esquí en verano (Walter Niedermayr); unas cien fotos pequeñas de casitas con jardín, irónico friso sobre las delicias de la vida de
 clase media en la Alemania occidental de los 80 (Peter Piller); incluso unas aburridas fotografías de maniobras militares en un desierto de California, con sus soldaditos, camiones y tanques (An-My Lê).

Mis favoritas, las fotografías de Geert Goiris, paisajes enigmáticos que contienen siempre elementos fuera de lugar, como el rinoceronte en un prado verde con niebla, o el árbol solitario de esta foto de aquí,

Geert Goiris, Solitary Tree

Salí de allí convencido de no haber perdido el tiempo, y me acerqué a la galería La Fábrica: una pequeña exposición del fotógrafo español Félix Curto. Retratos de niños y hombres de la comunidad mennonita, con sus pantalones de peto, sombreros y camisas abrochadas hasta el cuello. Unos retratos muy bien resueltos y, sobre todo, muy amables. Se diría que trataron bien al fotógrafo.

En la puerta de al lado, librería La Fábrica, de donde salgo cargando con un libraco del gran August Sander, por un precio ridículo. A continuación, otra vez al metro, emerjo en el edificio de la Telefónica, siempre uno de los escenarios clave de Photoespaña.

Thomas Demand. Cámara.
Fundación Telefónica. Del 5 de junio al 24 de agosto. Web de la exposición.

Thomas Demand elige un escenario famoso por alguna noticia de gran repercusión: una embajada, una sala de recuento de votos, una taberna donde se ha cometido un crimen. Lo reconstruye a base de cartulina y pegamento, lo fotografía con exquisito cuidado y voilá! ya tenemos "una reflexión fundamental sobre el estado de la imagen", en palabras del folleto que me dieron al entrar.

Lo siento, pero a pesar del virtuosismo técnico, tanto fotográfico como al construir las maquetas, me deja frío. No sé si porque me parece muy obvio o por todo lo contrario, por no darme cuenta de nada (nunca hay que descartar este factor tratándose de arte contemporáneo). Quizá no sepa valorarlo, me parece demasiado esfuerzo para expresar algo que se puede hacer de una forma mucho más simple. Puestos a buscar reflexiones, me quedo con los ensayos de Eugene Smith. Menos meses de trabajo con las tijeras y el pegamento, pero mucha más implicación y valor. Y probablemente, sin respaldo de mecenazgos oficiales o de galerías que mueven millonadas.


Thomas Demand, Klause/Tavern 3

17 de junio de 2008

El muñeco Manolín

Un ejercicio particularmente difícil: retratar a Manolín, uno de los seres más repelentes de esta galaxia tan chunga, tratando de darle vida. Primero, el resultado:


When I woke up, a terrible sight reminded me of that fatal mistake...
Junio 2008

Manolín ha sido protagonista de innumerables aventuras: ha sucumbido a una larga travesía en el mar, tuvo horrendas crisis de estreñimiento, ha posado, enorme, cual Coloso de Rodas... pero la más romántica (y la foto que más me gusta) es esta de mi compañero David:

Por cierto, esta es su página de Flickr. Sin duda, mucho mejor fotógrafo que servidor.

Para terminar, un retrato de cuerpo entero del susodicho. Sólo pensar en qué estará metido en este momento provoca graves crisis de insomnio...

Manolín. Junio 2008

11 de junio de 2008

Javier Vallhonrat. Acaso.

Canal de Isabel II. Del 4 de junio al 31 de agosto de 2008.

web de la exposición 


Sigo disfrutando de Photoespaña, esta vez con las sabias explicaciones de la gran Rosa. Eligió una exposición muy diferente de la última: hay entre los dos casi tanta distancia como entre la pintura del siglo XVII y el arte conceptual, aunque la métrica queda todavía por definir con un mínimo de rigor.

Mientras que en el primer caso las fotografías tratan de captar la realidad (nunca perfectamente objetiva, pero si empezásemos con esa discusión no terminaríamos nunca), en el segundo tratan de provocar una respuesta en el espectador, por supuesto transmitiendo un mensaje, pero no necesariamente claro ni obvio: podemos esperar metáforas a varios niveles, manipulaciones sutiles mediante el uso de los recursos formales. La respuesta del espectador se convierte en un ejercicio de introspección: la pregunta ya no es ¿qué veo?, sino ¿qué sensaciones produce en mí la imagen?


Eso es lo que se encontrará quien se pase por el antiguo depósito de agua donde se celebra la exposición. Imágenes panorámicas de gran formato, tonalidades frías, calidad de reproducción exquisita, y motivos sorprendentes: un tipo, arrodillado en una tabla, coloca otra a continuación como si estuviera construyendo una pasarela para cruzar el pantano. En un monte de matorral de roble, varios espejos desperdigados reflejan la luz.

¿Qué quiere decir? Hay que descodificarlo: es un juego, repleto de metáforas, entre el artista y el espectador. Cada una de las imágenes está cuidadosamente preparada para transmitir un concepto, pero ¿cuál?. Ayuda la progresión, en forma de serie, de las fotografías: aparecen signos de actividad humana en un monte, hay intentos de parcelarlo, se delimitan espacios, pero de un modo efímero y frágil. Por ejemplo,



Acaso #65, 2001

unas líneas blancas sobre el lecho de un río dibujan algo parecido a planos de casas. Todo parece muy vulnerable, lo cual contradice la sensación de permanencia conferida por los ángulos rectos, la seguridad técnica del plano.

O esta otra,



Acaso #50, 2003

donde la sensación de vulnerabilidad transmitida por la posición imposible del hombre contrasta con la de confianza, al estar tranquilamente dormido. Una confianza que reposa sobre dos estacas de madera clavadas en el fango, otra metáfora como una casa (sic transit gloria mundi); respaldada por una técnica excelente, donde la luz, las formas, la composición acentúan el contraste conceptual buscado, pero de una forma discreta, sin tomar protagonismo.


Podría seguir durante horas perorando y contando mis impresiones, pero es mejor ir a verla. Representar conceptos abstractos mediante imágenes es algo que tiene mérito en sí mismo; dedicar una hora a contemplarlas y a reflexionar sobre ellas es un ejercicio de interpretación de lo más gratificante.


Ah, para terminar, una alabanza al fútbol. Toda la exposición para menos de diez personas, que haya Eurocopa todos los meses.